4.18.2011

Cuando los monstruos existieron

Monstruo Marino (14.9 x 10.7) Tomada de  la versión digital del texto de Gandavo: Historia da prouincia sa[n]cta Cruz a qui' vulgarme[n]te chamam Brasil” [1576],  http://purl.pt/121   

Con una afilada espada entre manos, Baltasar Ferreira arremetió contra el monstruo marino que paseaba por las playas de la recién nombrada tierra del Brasil, año de 1567. En su matutino paseo por las costas de San Fernando hoy conocida como Santos en el Estado de Sao Paulo, el monstruo Hipupiará como solían llamarlo los nativos, se sorprendió por el horror que su presencia causó al cruel forastero. Incólume ante la ferocidad del hombre, el monstruo miró el destello de la espada que lo atravesaba para descubrir por última vez el reflejo de sus plateados bigotes. Triunfante ante la morsa, el europeo descubrió en el monstruo un elefante marino; hasta entonces, una desconocida especie animal.
De 15 palmas de largo el cuerpo del demonio del agua estaba cubierto de pelo hasta el hocico el cual lo cubrían sedosos bellos que hacían las veces de un bigote. Su retrato, que descubre la belleza y el terror de la naturaleza americana, estuvo a cargo de de Pero Gandavo de Maglhães y hace parte de su libro “Historia da prouincia sa[n]cta Cruz a qui' vulgarme[n]te chamam Brasil”, impreso en Lisboa: en la oficiana de Antonio Gonsaluez en el año de 1576.
La imagen ilustra el relato del noveno capítulo: “Do Monſtro marinho que ſe matou na capitania de Sam Vicenteno anno de I 5 6 4. Aquí pues la historia en su versión original en portugués del siglo XVI:

Capit. 9. Do Monſtro marinho que ſe matou na capitania de Sam Vicenteno anno de I 5 6 4.

1.10.2011

El amazonas que no Cautiva




Según un escritor consultado, las mejores reseñas se hacen de los peores libros y aunque es un acto de sobreestimación creer que esta va a ser una reseña inolvidable, si puedo afirmar que el libro leído Amazonía: el río tiene voces, de Ana Pizarrro, 2009, es uno de los libros más simples que he leído sobre la Amazonía.



A partir de la metodología en boga de los estudios culturales, que hacen uso de la crítica literaria, la semiología, la comunicación, antropología y ciencias afines, este libro publicado por el  Fondo de Cultura Económica casi logra una excelente portada (porque de contenido muy poco)  si no hubiese sido por la ausencia de diseño de  la carátula que  estropeó una hermosa imagen del cartógrafo Portugués del siglo XVI Diogo Homen. Las demás imágenes impresas a largo del libro en papel de baja calidad, son en general hermosas pero  carecen del menor tratamiento en el texto: no  tienen las fuentes de las cuales fueron tomadas y muchas no registran quién fue su autor. Un detalle que para una obra con tales ambiciones no era sólo un detalle de fina coquetería sino, un requisito de rigurosidad, pues las imágenes como lo saben los historiadores del arte, son y fueron otra de las maneras de construir lo que tanto busca  Ana Pizarro en su libro: “discursos e imaginarios”  de la Amazonía.

12.03.2010

Una curiosidad Etiope: Un monstruo mitad hombre, mitad perro



¿Existieron en  tiempos remotos  hombres con cabeza de perro,  árboles de lana,  monstruos marinos y  hojas de árboles andantes?
Si regresamos a lo que llaman los historiadores Antigüedad y Medioevo puede que reconozcamos que aquellos seres que nos parecen inverosímiles hoy, sí existieron hace un par de siglos. En ese entonces, en la Europa en expansión, ante los ojos de hombres y mujeres, el mundo tomó la forma de lo que era posible según los relatos de los mitógrafos, los viajeros y las autoridades textuales: Plinio, la Biblia, etc. Como nosotros, aquellos hombres y mujeres veían lo que conocían; de ahí que si reconstruimos las coordenadas de realidad de aquellas épocas, muy seguramente empezaremos a entender por qué veían árboles de algodón llenos de ovejas colgadas, hombres-perro en hombres que sufrían de hipertricosis del rostro, monstruos marinos en  Pirarocuis (los peces más grandes del río Amazonas) y  sirenas  por manatíes.
Esta curiosa imagen, cuyos datos desconozco, es parte del catálogo de imágenes de un Blog muy particular http://monsterbrains.blogspot.com/ se los recomiendo. Es un blog lleno de seres insospechados, de ficciones y recuerdos medievales.

4.12.2010

Las ninfas de Aby Warburg

Lorant, S. (1946). The New World : the first pictures of America made by John White and Jacques Le Moyne and engraved by Theodore de Brys with conteporary narratives of the Huguenot settlemnt in Florida, 1562-1565 and the Virginia coloniy, 1585-1590. New York : Duell ; Sloan & Pearce.
El siglo XIX y XX estuvo influenciado por las ideas del difusionismo. En la antropología se buscaban las rutas migratorias de artefactos, culturas y costumbres, mientras que en la historia del arte se analizaban las recurrencias, las similitudes simbólicas para demostrar o desmentir un pasado simbólico común, una relación estrecha entre las épocas y las latitudes. El historiador de arte Aby Warburg, a la luz de esta teoría difusionista intentó con originalidad determinar en el arte del renacimiento, las “rutas migratorias” de la antigüedad. Supuso que entre otros símbolos, las ninfas de la antigüedad, [representación erótica, mística y en ocasiones irreverente de las mujeres en occidente y quizás parte del arquetipo de la diosa] tuvieron un camino fácilmente demostrable.
Ilustración de la edición de 1993 del libro Iconología de Cesare Ripa,
basada en un xilograbado de la edición de 1618. Pág, 201. 9.5x 8 cms.
[ Se encuentra en el libro A Brasil dos viajantes (De Moraes Belluzo, 1994)]
Las ninfas de Warburg encontraron un arquetipo en la belleza de Simoneta Vespuci, joven muchacha de la aristrocracia florentina que fue modelo de Boticelli, y musa de más de un hombre. La belleza de esta joven mujer, la retrató Boticelli en sus dos obras maestras: El nacimiento de Venus y La primavera. El estudio que hace Warburg sobre estas obras confronta las expresiones pictóricas con el poema de Giostra por Poliziano [dedicado a Simoneta] cuya composición poética hace referencia a la feminidad y sus ajuares de ninfa según los elementos recurrentes en la antigüedad. Así, Warburg no solo descubre la conexión entre el arte y la literatura, el puente entre la Antiguedad y el renacimiento sino que descubre uno de los modelos [arquetipos] de la figura femenina que se instaurará en la representación tanto de la belleza como del exotismo.
En cuanto a las rutas migratorias dice Warburg que debido a éstas ocurrió el intercambio de formas artísticas entre el sur y el norte de Europa, entre oriente y occidente. Al respecto, Alberto Durero quién vivía en Alemania [ por cierto fue el maestro del famoso grabador de América Teodoro de Bry] recibió según Warburg “las phatosformeln (fórmulas emotivas) de la Antigüedad según manera contemporánea italiana” compuestas por “divinidades griegas y romanas […] en los dos roles, el mítico y el astrológico, que [ a su vez] habían recibido de oriente” (Warburg, pág. 62)
Es decir que en dicho intercambio las divinidades fueron acogidas en otras tierras, para si bien no connotar los mismos significados que en su origen, por lo menos si mantener en la imagen tanto sus accesorios, vestuarios, gestos y ambientes, elementos que permiten rastrear su simbolismo. Por ejemplo mujeres cazadoras, llegan a ser personajes de los mapas y los cuadros, las ilustraciones y los tapices tan populares en los países bajos.
Estas mujeres cazadoras que ya eran una imagen recurrente dentro de la mitología griega así como dentro de la literatura, reaparecen como mujeres americanas, como mujeres salvajes en la pintura, en la literatura de la primera América. Aunque Warburg no llegó hasta allí, sus mismas ninfas [ o su modelo]conquistan América, se mimetizan con las mujeres nativas, armadas, lujuriosas, hermosas, casi diosas, casi como las que nos retrata la literatura clásica [ En la Eneida por ejemplo, Eneas es visitado por su madre disfrazada de cazadora “con las armas de una joven espartana,[…] había colgado de sus hombros según era costumbre , un arco ligero y había dejado que sus cabellos flotasen al viento, su rodilla estaba desnuda y un nudo recogía los pliegues flotantes de su vestido”.
Estas mujeres ligeras y guerreras en otras ocasiones se presentaban con plumas en el cabello, llevando arco y flechas, y con las vestiduras tan perfectamente representadas como las pintó Boticelli: vestidos sutiles, suspendidos, empujados por el soplar del viento.

9.16.2009

Aby Warburg

En el tiempo que RH moreno Durán vivió en España logró apilar tantos libros como para habitar exclusivamente un apartamento con ellos. Eran tantos y tan pesados, que antes de regresar a Colombia RH decidió acordar con el casero la renta mensual para que le guardase su biblioteca. Años después, a su regreso, RH encontró el apartamento vacío, el casero muerto y un nuevo librero en la zona.
Pocos han sido los hombres que han trasteado sus bibliotecas cuando estas superan los 10.000 tomos. Quien ama los libros y quiere apilarlos sueña con los libros como con una biblioteca de bellas estanterías que le pertenezca hasta su muerte y sobre todo que estén muy cerca de su casa, si no es que dentro de ella misma. De no tener un lugar propio para resguardarlos llevará a cuestas el peso del conocimiento que se hace odioso hasta el fastidio cuando debe ser cargado en cientos de cajitas. Y no es que las bibliotecas sean inamovibles, lo que pasa es que es preferible divertirse una tarde poniendo autores que se odian uno al lado del otro, historias que parecen continuación de una más grande, que llevarlos en cientos de cajas pesadísimas de un país a otro y luego de regreso. Porque rearmar una biblioteca en otro lugar que no sea el que la vio levantarse es como la historia del edificio que corrieron un par de metros en el centro de la ciudad de Bogotá: un suceso insólito.
Ese destino insólito fue el destino de una de las bibliotecas más raras y curiosas que existe en Europa: la biblioteca de Aby Warburg. Esta biblioteca cuya colección consagró una buena parte de documentos y libros sobre América, pasó de su ciudad natal Hamburgo a Londres so pena de desaparecer entre las guerras. Aunque fueron nobles los motivos de su traslado, pasados los años la biblioteca no regresó a su casa natal, como no regresarán jamás las urnas funerarias a Egipto, los códices de México, el poporo a Colombia. Como pasa con buena parte de los tesoros, estos quedan en manos inglesas o forasteras, porque ellos (los arqueólogos, los bibliotecólogos, los restauradores) saben lo que tienen entre manos.

Aby Warburg

La figura de Aby Warburg con los años entró en la escena. Maestro en silencio de grandes historiadores del arte como Panofsky o Grombich, Warburg fue uno de los pioneros de la investigación iconográfica y simbólica en el arte del renacimiento, en el que tejió un conocimiento sistemático (e intuitivo) para desentrañar detrás de la imagen ( por medio de la decodificación) los vehículos de la historia de las culturas, la supervivencias de lo antiguo.
Hijo de una adinerada familia Alemana dedicada a los negocios, desde temprana edad Warburg cedió sus derechos de primogénito a un hermano a cambio de que este financiara los estudios y las compras de libros que se le antojasen durante su vida. Nacido en el año de 1866, Warburg estudió historia del Arte en Bonn y luego se trasladó a Italia, donde encontró los temas que lo apasionarían el resto de sus días y sobre los que escribiría sin número de notas y artículos inacabados. Entre sus obras favoritas y a las cuales les dedicó su tesis está “La Venus” y “La primavera” de Boticelli. Aunque nos pareciese ahora algo natural, Warburg fue el primero en teorizar sobre los cabellos revueltos de las hermosas mujeres de Boticelli. A partir de este detalle Warburg discutió el movimiento logrado por este pintor a través de los cabellos ondulados, los vestidos levantados por el viento que llevaban las mujeres como ninfas que lo entretuvieron buena parte de su vida.
Este investigador que hace las veces de detective, tiene el mérito de ser uno de los pioneros en detenerse en detalles que a la vista parecen insignificantes (muy al estilo de Sherlock Holmes), como son los gestos, posturas, recurrencias de imágenes antiguas dentro de obras de arte. Este método de rastreo de signos, señales o más conocidos como indicios o pequeñas huellas, no deja de ser en nuestros días un camino lleno de encuentros sobre la historia de las culturas.

Atlas Nemoysine

Detrás de este curioso bibliófilo e investigador de curiosidades se descubre una necesidad de organizar sus conocimientos en red. Aunque el intento de ordenación inspirará a más de un bibliotecólogo moderno, Warburg propuso un método de orden que es casi que imposible en una biblioteca a no ser que sea personal. Warburg consideraba que los libros deberían ser organizados por vecindades, es decir que junto al libro que se busca debería estar el que se necesita .Este tipo de organización tenía en cuenta las relaciones entre los temas y no la agrupación de libros sobre un mismo tema. Tristemente en su trasteo a Londres no se conservó el orden que el mismo había dado, una organización que en sí misma hubiese sido una investigación sobre la manera como un hombre establecía las relaciones entre el conocimiento.
Sin embargo con el tiempo su prioridad dejó de ser exclusivamente los libros y se dedicó a coleccionar genealogías de imágenes. Seguramente si viviese entre nosotros Warburg, tendría una galería inimaginable en FLICKR, trataría con habilidad el Photoshop y en su casa tendría cientos de recortes de revistas, reproducciones de obras de su interés, monas de álbumes y si tuviese la misma fortuna seguro tendría una envidiable colección de arte. Pero como en su época no existían álbumes digitales, Warburg ideó un Atlas nemoysine que eran soportes murales portátiles (algo así como una cartelera) donde colgaba imágenes intercambiables de las más diversas procedencias, según avanzaban sus descubrimientos de relaciones, procedencias, préstamos iconográficos a través del tiempo.

Próximas entradas

En las próximas entradas trataré con más detalle algunos de los artículos de Warburg traducidos al español en especial el tema de las Venus o ninfas, que son desde el renacimiento uno de los referentes estéticos de la mujer en occidente.

M.J.E

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...